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25.2.11

Pequeña hermana

"Pequeña hermana" es una de las anécdotas que siempre contamos con mis amigas cuando hablamos del viaje a Costa Rica. Resulta que una noche conocimos en un hostel a un par de franceses. Uno se llamaba Luca y no hablaba nada de español. Pero el otro sí y era bastante copado. Jugamos a las cartas, al 4 en línea, le dijimos las 5 palabras que nos acordamos en francés y nos contó que estaba contento porque venía su "pequeña hermana" a visitarlo y viajar con ellos no se cuanto tiempo. Su "pequeña hermana" resulta que tenía 18 años, no era tan pequeña. Cuestión que los franceses se van al aeropuerto a buscarla, nosotras comimos y nos pusimos a tomar algo con el chico que se quedaba a la noche en el hostel. No me acuerdo ahora su nombre. Ese tomar algo se transformó en estaba muy ebria. Y cuando llego "pequeña hermana" creí que me moría. 

El tiempo paró. Bah, fue en cámara lenta. Ella dio un paso adentro de la cocina, se paró y un viento la despeinó al ritmo de Dont Cha. Era un terrible camión! Estaba tremenda. Pero tremenda eh! Nos quedamos boquiabiertas mirándola como si fueramos nenes de 10 años que ven por primera vez una teta en vivo y en directo (no se a que edad se supone que vean tetas) o como si fueramos un par de tortones, no se. Me han dicho bastante que doy torta. Pero no lo soy y otro día voy a explicar todas las razones por las cuales jamás podría serlo. Ahora lo importante es que estabamos con los ojos abiertos de par en par, sin respirar e inmóviles. No queríamos que por ningún motivo algo arruinara ese momento. Si hubiera sido una película, seguro terminabamos en una gerra de camisetas mojadas. O de almohadones en tanga. Lo peor de todo (o lo mejor) es que compartíamos habitación con pequeña hermana! Y de a poco, todas se iban a dormir, estaban cansadas, no querían tomar más, etc. Yo generalmente no encuentro el momento en el que no quiero tomar más, tomo hasta que no puedo sostener el vaso. Y esa fue una de esas noches. Seguí tomando. Mientras mis amigas se iban a dormir. Mientras el chico del hostel seguía tomando. Mientras pequeña hermana dormía en nuestra habitación. Esa habitación donde nunca llegué a dormir porque se ve que en ese momento me pareció divertido armar una cama (tirar una sábana) en el jardín y dormir ahí. O tal vez me di cuenta de que tenía más posibilidades con el chico del hostel en el jardín que con pequeña hermana en la habitación. 

1 comentario:

Cleotilde. dijo...

jajaja yo tampoco encuentro bien el momento para dejar de tomar, cuesta eh, cuesta.