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27.1.11

Todo tiene un final, todo termina

Como mis vacaciones, mi buena onda y mi sonrisa. Volví de 3 semanas de viajar. Eso ya sería suficiente como para tener depresión post-altasvacaciones y justificar mi mal humor. Pero solo 12 horas después de bajar del avión, estaba trabajando. Ya pasa de mal humor a "me muerdo la lengua para no insultarte". Al día siguiente me desayuno en la guardia con una alta faringitis, fiebre y algo así como el peso de un ladrillo en cada milímetro cuadrado de mi piel. Una paja, estuve en estado vegetativo todo el día, tirada en la cama de mi mamá sin poder moverme. Ni ganas de mirar la tele tenía! Y con la abstinencia de tele que tuve las últimas 3 semanas!!! Me vino a visitar una amiga y el gran plan que le propuse fue dormir la siesta, así que imagínense la onda que tenía. Ya al día siguiente el reposo me duró hasta las 4 de la tarde que me aburrí y salí a ver heladeras. Y por hacerme la capa, salir y no tomar el ibuprofeno como el doc me indicó, como a las 8 me volví a sentir de cama. Pero como seguía siendo capa, me tomé uno de los 60 ibus que me compré y dale que va. Hoy ya vine a trabajar y mi vida rutinaria y aburrida volvió a la normalidad. O peor, porque como estoy tomando antibióticos ni sueño con una cerveza after office, malísimo. Pero bueno, aca estoy, preparandome para contar todas y cada una de las anécdotas del viaje al norte y Bolivia.
Todo empezó en un hostel en Tucumán. Más conocido como el hostel de Tronchatoro...
Quién carajo es Tronchatoro?