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20.1.14

Tengo un... ¿admirador?

Me llegó esto por mensaje privado a Facebook:


Hola Marian, i've read your blog. Leí un par de posts, fue interesante.

Creo que tu blog ofreció una experiencia más o menos ecuánime a lo largo de los posts; esta: buen principio, muy buen escenario, variedad de intérpretes pero igualdad de historias y personajes. Un poco como los Power Rangers. Igual, más bien. La estructura es la siguiente: al principio hay una mujer, conoce en circunstancias más o menos x a un hombre y a pesar de ciertos obstáculos iniciales se hace saber que termina teniendo sexo con él. No sabemos nada sobre la calidad de la experiencia.

Me parece que repite la estructura de todos los blogs personales: uno se encuentra con una persona interesante que comenta interacciones con otras personas, pero no se ahonda en esas interacciones o en lo que paso después, que es lo interesante. Cada post es un preámbulo. Después de un par, el lector advierte que lee un mismo preámbulo uno y otra vez. Que hay un solo personaje en ese escenario. Lección obvia que aprendí con el tiempo: nadie es muy interesante. Se necesitan otros personajes. 

Anyhow, solo leí dos o tres posts de tu blog, así que es muy probable que esté equivocado. De todas formas, pienso que tengo razón (soy un lector infalible). También quiero hacer notar lo siguiente: que el tono un poco formal del comentario sugiere otra imagen de mí -tipo, muy trola; es falsa: lo único que verdaderamente me importa es la cancha de Boca, y coger- y obvía el hecho de que miré el blog porque me calentó mucho. Es sobre sexo, así que entiendo que el atractivo es obvio.

Ah, lo más interesante. Decidí mandarte este breve mensaje no porque quiere comunicar algo sobre el blog, que me chupa un huevo (sorry if i get too crass), sino sobre el siguiente recuerdo que la lectura de blog despertó:

Yo cursé el jardín de infantes con vos.

Uno de mis primeros recuerdos sexuales -el único relevante- te involucra: vos corrías a todos los chicos para darles besos. Ese era el juego. Vos corrías, todos corríamos. La descarga de adrenalina era inagualable. Al final uno se dejaba caer.vHabía perdido; el lobo lo había atrapado; se le había acabado la fuerza; whatever -vos lo besabas. Era un acto. Desde el minuto cero todos queríamos que nos besaras. Teníamos cuatro o cinco años pero ya estaba construido un edificio de lo que sea que imponía que uno fingiera agotamiento y rendición para obtener lo que quería desde el comienzo. Cuatro años pero había que validarse frente a los pares. Interesting.

Bueno, en esas corridas yo nunca me dejé caer, pero qué boludo. Después con el tiempo cambié. Thought you may wanna know.

XX, 
e.

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