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6.11.11

Mirame, mirame, mirame, mirame.

Estoy en ese límite finito entre no poder y no querer dejar de coger en público. Paréntesis: La conjugación del verbo coger me confunde. Yo cojo, tu coges, él... mira?. No sé. Cierro paréntesis.
Así como hay gente que padece del síndrome de Tourette y de la nada, insulta, a mí me sale coger en cualquier momento y lugar. Apoyenme en que no hay NADA como un garche espontáneo. Me mojé, me la metiste, punto. Si prendo la tele y le veo la concha al pigmeo de Cinthia Fernández, porqué mi mamá se enojaría si me garchan en el living mientras ella cocina? Ya me vió desnuda los últimos veintipí años de mi vida. De hecho, me llegó a confesar que en ese sillón fue donde me concibió. Gracias a Dios todavía no use nunca la palabra concebir cuando hablaba de mí. Pero ya fue, soy joven y no hay nada mejor que disfrutar de mi sexualidad donde y cuando quiero.
Si el momento se da mientras bajo las escaleras de un edificio con la luz cortada y eso hace que me raspe tanto la espalda que me diagnostiquen quemadura grado 2, bienvenido sea. A mis hijos les diré que me lo hice trabajando. Y a los hijos de mis hijos... no, para esa altura ya les voy a haber contado la verdad, no puedo aguantar dos generaciones en silencio. Igual, no es taaaaan mentira lo del trabajo. Conseguir gente con quien coger no es tan fácil como los hombres piensan, eh. Obvio que si me paro en el medio de una obra en construcción y grito SALE PETE DE ONDA se arma una fila. Pero hay requisitos básicos: comedor completo, por ejemplo. Imaginate si mi jefe me encontraba garchando en su cama (antes de que me escape por el balcón y me convierta en Naked Gatubela) y encima al pibe le faltaban dientes. No da. O un pibe con fosas nasales tamaño XXL, ponele. Ya bastante incómodo y complicado es que te den murra en el ascensor como para que encima, cada vez que el pibe inhale, te aspire. La vieja que abrió la puerta, esa noche no hubiera podido dormir atormentada por la imágen casi circular: él dentro mío y yo dentro de sus fosas nasales. AAAAJAJAJ hubiera sido más gracioso eso que su desmayo cortapolvo. 
Pero bueno, no es tan raro. Hay gente que tiene fetiche con los pies. Yo lo tengo con los ojos. Sobre todo con los ojos de la gente que iba en la lancha a la que estaba atada el gomón donde me enterró la batata un pibe que, valga la redundancia, terminó siendo un goma. Y así, entre entrerradas de batata, clavadas de sombrilla y mojadas de bizcocho, pasé la vida buscando el príncipe azul. Hoy, podría decirte que estoy segura que el amor existe, pero que por casa no pasó. Y si pasó, no tocó timbre. Y la verdad que, a pesar de estar muy contenta de poder disfrutar los momentos, a veces me siento un poco sucia. Igual trato de no hablar mucho esto porque la última vez, estaba en una fiesta y me agarró la necesidad de bañarme en ese mismo momento. Abrí la ducha, pero no llegué a cerrar la puerta. Nunca se le dice que no a un "te acompaño?".


-Anónimo

1 comentario:

f dijo...

donde y cuando quieras...

menos adelante de tu madre...